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Da igual si se trata de conquistar al amor de tus sueños o de lograr cerrar un trato con el cliente con el que siempre has deseado, hay ciertos “secretos” que tienen una efectividad brutal cuando tratamos de “seducir” a otra persona. Veamos algunas claves acompañadas de ejemplos:
  1. Relaciones ganar-ganar
El otro día, cuando iba a un concierto, una joven gritaba “Comprarme una lata de cerveza, que las acabe ya y me pueda ir a mi casa”. Desde luego entendí que no me correspondía indicarle mi punto de vista, pero lo primero que pensé es que estaba lanzando su mensaje de manera poco acertada. Unos minutos después, otra chica lanzaba un mensaje mucho más sugerente: “Cerveza fresquísima, te va a costar mucho más barato que dentro del concierto”. Este mensaje, si además lo escuchas mientras no paras de sudar por el calor, llega a tu cerebro de un modo muy diferente, intuyes por qué ¿verdad? La clave es dónde pones el foco de atención: en ti o en el beneficio mutuo. Es bien sencillo, háblale de lo que le interesa al otro, de lo que va a ganar, céntrate en cuáles son sus pasiones, … y deja de hablar de ti!! Y cuando pienses en lo que tú quieres ganar, trata de pensar cómo podrías ayudarle tú al otro de forma que tú también salgas beneficiado, es decir, como lograr que ambos ganéis. No hay ninguna relación que dure en el tiempo si ambos no ganan (a veces los beneficios son a nivel inconsciente y no los vemos, pero están).  
  1. Gestión Emocional
No hay nada más atractivo que cuando detectas que te desean … pero no te necesitan, es decir, saben que podrían ser felices sin ti (o sin tus servicios) ¿Por qué crees que ocurre esto? Es bien sencillo, cuando detectamos que la otra parte nos necesita a nivel inconsciente nos llegan mensajes del tipo: “Sé que lo tengo seguro” (y eso hace que pierda valor), “Como necesita de mí se convierte en una carga, ya que tengo que hacerme cargo porque de lo contrario sería el causante de su infelicidad”, “No será tan valioso, ya que necesita de mí es que no tiene tanto valor de mercado, es decir, no se están pegando por ahí por él (o ella). Así pues, la clave es repetirte este mensaje (da igual que sea con la pareja que deseas o cuando vas a una negociación importante): “Te quiero pero no te necesito”, para que así lo que nos mueva en la relación sea el amor, la ilusión, y no tanto el miedo o la obligación.  
  1. Mimetizarme con el otro
Te suena el refrán “Los polos opuestos se atraen”,  pues sabes lo que nos dicen los estudios, que nada de eso. Según Richard Wiseman, psicólogo investigador británico, las relaciones que mejor funcionan son las de las personas que más cosas tienen en común (solo hay una variable que no es bueno compartir: la dominancia). Las investigaciones desde la PNL (Programación Neurolingüística) van también en esta línea, y lo que nos indican es que si nos mimetizamos con la otra persona (puede ser en la postura, movimientos, ritmo del habla, etc.) el otro, a nivel inconsciente, tenderá a sentirse más cómodo contigo, ya que de alguna forma siente que “hablas su mismo idioma”. En este sentido, mis alumnos se quedan sorprendidos cuando les aportamos unas cuantas técnicas muy sencillas pero que hacen que al otro le caigas súper bien.  
  1. Haz de Casanova
casanovaEn una ocasión escuché hablar a Juan Carlos Cubeiro del más valioso secreto de Giacomo Casanova, uno de los seductores de mayor éxito de la historia. Curiosamente, a pesar de lo que muchos pudieran pensar, Casanova no era un hombre especialmente bello, ni alto, ni tampoco venía de una familia noble. Su secreto era algo tan sencillo como en ocasiones difícil de llevar a cabo: la capacidad de escucha. En lugar de tratar de impresionar al otro hablando de ti, al escuchar al otro te da innumerables beneficios: comprendes y conoces al otro (lo que le interesa, le apasiona, valora, …), le estás mostrando que le importas, puedes guiar la conversación haciendo preguntas, etc. En cambio, ¿qué mensajes la mandas al otro cuando le interrumpes?: “Lo que yo voy a decir es más importante que tú estás diciendo”, “No me interesa demasiado tu opinión”, “No te estoy dando toda mi atención”, en el fondo, se podría sintetizar en “Yo soy más importante que tú”, y ¿a quién le gusta sentir eso?  
  1. Haz que el otro se sienta importante
Uno de los libros que más recomiendo es el de “Cómo ganar amigos e influir en las personas” de Dale Carnegie, que ha ayudado a miles de personas (y no exagero) a mejorar sus relaciones. En el mismo, la idea en esencia que te deja es que hemos de hacer que el otro se sienta importante ¿y cómo podemos lograrlo? Pues hay distintas formas, además de con un escucha atenta y sincera. Algo que funciona muy bien es, cuando detectamos algo del otro que entendemos que es valioso, reconocérselo sinceramente. Otra forma es, como ya hemos comentado anteriormente, hacerle preguntas por él. En esencia se trata de interesarnos sinceramente por la otra persona, elogiándole aquello que realmente entendemos valioso. Estas son sólo algunas de las claves para mejorar tus relaciones, aspecto de vital importancia. Según diferentes investigaciones, la variable que más correlaciona con la felicidad justo es la calidad de nuestras relaciones. Por todo ello, si deseas ser más feliz, y además mejorar tu productividad, te recomiendo que vivas una experiencia atrevida e innovadora: “El Primer Curso Universitario en Felicidad y Productividad de España”. En él, además de facilitarte varias técnicas para mejorar las relaciones y saber conectar con los demás, encontrarás claves para aprender a gestionar tu mente y tus emociones. Puedes hacerlo online hasta el 1 de septiembre. Si deseas más información pincha aquí. Photo Credit: biografiasyvidas.com
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Si quieres saber el verdadero valor de una palabra pregúntale al enamorado que espera una respuesta para su propuesta de matrimonio. Hay palabras que te hacen ser más libre, incluso más preciso, otras en cambio una vez lanzadas pierdes el control sobre ellas y pueden llevar a confusiones e incluso a ser mal interpretadas. Y es que una sola palabra o una frase puede cambiar radicalmente tu estado de ánimo .¿Recuerdas aquella vez que alguien te dijo algo que provocó en ti una enorme alegría? Tómate unos segundos en pensar qué te dijeron y qué sensaciones provocaron en ti. Además hay una regla sencilla, cuando llenas tu cabeza de palabras negativas tiene su precio, ya que si echas basura a tu mente ¿qué encontrarás luego?: basura. Presta mucha atención con qué alimentas tu cerebro, es tu órgano más valioso, aunque algunos no piensen igual. Hay palabras que curan, otras matan. Y es que claro, no tenemos que olvidar que todas tienen su origen, y en muchos casos conocerlo nos explica los matices que les acompañan. ¿Te suena exactamente igual “matar” que “asesinar”? Otro aspecto formidable son las palabras escondidas, sugeridas, camufladas, que no se han pronunciado pero que están en la mente de todos los presentes. En ocasiones esperando a que alguien la diga, en otras sabiendo que si se pronunciara perdería su magia. ¿Sabes cuál es el mayor aliado de las palabras? El silencio. Hay casi tantos tipos de silencios como de palabras. Unos esconden falta de coraje, otros en cambio son una verdadera muestra de amor al otro y haciendo un verdadero esfuerzo por aplacar las palabras que luchan dentro por salir como balas. Por si no lo sabías es interesante conocer que nuestro lenguaje nos delata. Escuchando atentamente puedes saber aspectos tan importantes de la otra persona como: si es rígido o flexible mentalmente, si solo se preocupa de él, si tiene intención o incluso convicción de hacer algo, etc. Lo cierto que las palabras pueden llegar a tener un poder que pueden llegar a hacerte poderoso, y sino que se lo digan a un vendedor, a un psicólogo o un político con las que dominan a las masas. Las palabras abren y cierran etapas, relaciones, e incluso guerras. Supuso el mayor avance en la historia de la humanidad, y el mayor peligro que corremos es no cuidarlas. Y lo curioso es que te acompañan donde quieras que vayas. Unas crean armonías con otras: rimando, matizando e incluso uniendo bloques. Otras, sin embargo, desacreditan a las anteriormente mencionas, haciendo que cobre importancia el orden en que fueron citadas (no es lo mismo decir: “confío en ti pero me molesta” que “me molesta pero confío en ti”) Se sabe que el valor de una misma palabra puede depender del lugar, de la persona, del momento. Por eso es tan importante saber decir la palabra precisa en el momento adecuado. Algunos dicen que una imagen vale más que mil palabras, y creo que no es menos cierto que, en ocasiones, una sola palabra puede valer más que mil imágenes. Si te tuvieran que definir en una o dos palabras ¿cuál crees que seria?
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Hace poco le comentaba a un amigo las ventajas de estudiar en la UNED, para mí fue una experiencia muy gratificante que me ayudó a crecer tanto personal como profesionalmente. Aquí te dejo algunas de las razones que recuerdo: 1. Por la flexibilidad: Te puedes organizar a tu gusto y no estás obligado a ir a clases o tutorías. Además sabes qué va a entrar desde un inicio. keep reading
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Nadie mejor que Alfonso Morant para hablar de este tema, ya que se trata de un empresario de éxito que destaca por la fidelidad a sus valores. Alfonso es gerente de Texpretel, Cartulina Bags, Ingootex y V2 Digital, además de colaborar con múltiples proyectos con alma. En este cuarto programa de Actitudes Positivas en Intercomarcal TV hablamos sobre cómo emprender nuevos proyectos y keep reading
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